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Contexto educativo internacional

Digámoslo sin rodeos: en el mundo de la modernidad líquida, la educación y el aprendizaje, para que den fruto, deben ser continuos y durar toda la vida. En caso contrario, no se puede concebir ningún tipo de educación o de aprendizaje, o ambas cosas a la vez; la «formación» de los yos o las personalidades es inimaginable de ninguna otra forma que no implique una «reformación» constante y siempre inacabada. Zygmunt Bauman (2011)

Así es como Zygmunt Bauman resumía su visión de la educación en la conferencia «Los retos de la educación en la modernidad líquida», impartida en la Fundación Collserola en Barcelona en mayo de 2006.

Esto se debe, según Bauman, a que el carácter efímero, fragmentario y temporal de la modernidad líquida también afecta al sistema educativo, que «ya no fomenta el afán de aprender y acumular […] Más bien parece una cultura del distanciamiento, de la discontinuidad y del olvido» (Bauman, 2006). Así pues, en el momento de modernidad líquida en que vivimos hoy, se produce un cambio de paradigma del sistema educativo, en el que se abandonan los conceptos educativos tradicionales de la modernidad sólida, cuando la educación era fija e inamovible.

Para la Comisión de la Unión Europea, apunta Bauman, el objetivo principal de la educación a lo largo de toda la vida se basa en lo que él denomina «el otorgamiento de poder», es decir, proveer de habilidades, capacitar al individuo proporcionándole habilidades a través de las cuales pueda participar e influir tanto en aspectos personales como en aspectos sociales. En otras palabras, dotar al individuo de las herramientas necesarias para que pueda establecer un diálogo entre lo personal y lo colectivo, y así poder contribuir a la reconstrucción del espacio público y reforzar la cohesión social. En palabras de Bauman:

No solo hay que renovar a cada instante, y a lo largo de toda la vida, las habilidades técnicas y la educación centrada en el trabajo; hay que hacer lo mismo, y aún con más urgencia, en cuanto a la educación para crear ciudadanos. (Bauman 2006)

La consecuencia del desarrollo de esta nueva realidad, como dice Ken Robinson en Escuelas creativas (2015), significa que el modelo educativo industrial desarrollado en el siglo XIX, surgido a partir de la Revolución Industrial y creado para «satisfacer las necesidades del siglo XIX y de la primera parte del XX» (Robinson 2015), o lo que Bauman llamaría modernidad sólida, «ya no sirve para las necesidades completamente distintas del siglo XXI» (Robinson 2015), o modernidad líquida. Para Robinson, la finalidad de la educación en el momento actual es:

Capacitar a los alumnos para que comprendan el mundo que les rodea y conozcan sus talentos naturales con objeto de que puedan realizarse como individuos y convertirse en ciudadanos activos y compasivos. (Robinson 2015)

Ya en su charla de 2006 en TED Talks «Do schools kill creativity?» (https://www.ted.com/talks/ken_robinson_says_schools_kill_creativity ), Robinson apunta la idea de que todos nacemos con grandes talentos naturales, pero que después de pasar por la escuela muchos hemos perdido estas facultades (Robinson, 2015), e insta a una transformación radical del sistema educativo en publicaciones posteriores como Out of Our Minds (2011) y Escuelas creativas (2015), donde explora el tema con detalle, dando ejemplos concretos de iniciativas de éxito.

Estamos de acuerdo con Robinson, pues, en que es urgente e imprescindible realizar una crítica constructiva de nuestro sistema educativo, y no solo repararlo y reformarlo, sino cambiarlo y transformarlo completamente (Robinson, 2015). Para Robinson, esto pasa por crear estrategias e iniciativas en que se desarrolle la creatividad de los alumnos a fin de lograr capacitar a las personas en los siguientes cuatro ámbitos principales:

económico: responsables e independientes económicamente (p. 81), cultural: comprender y valorar su propia cultura y respetar todas las demás (p.84), social: convertirse en ciudadanos activos y compasivos (p. 86) y personal: relacionarse con su mundo interior, además de hacerlo con el mundo que les rodea (p. 88). (Robinson 2015).

Es decir, crear ciudadanos globales.

Este proyecto busca precisamente eso, innovar y transformar tanto la enseñanza del inglés como lengua extranjera como la de otras materias del currículum en la educación secundaria pública, utilizando la creatividad a través de las artes escénicas. Creemos que, gracias a su capacidad colaborativa y esencialmente democrática, las artes escénicas son la herramienta esencial para facilitar un cambio cualitativo y cuantitativo en la educación pública en general y que, al mismo tiempo, tenga la capacidad de formar «ciudadanos globales». Solo a través de la participación y el fomento de la producción e interacción multicultural dentro de la diversidad se podrá alcanzar una «creatividad» activa y relevante para el desarrollo del individuo, para el desarrollo de su espíritu crítico y, en consecuencia, para el desarrollo humano y el cambio social tanto a nivel local como de todo el territorio.

Esto se debe, tal y como dice Boal en su desarrollo del Theatre of the Oppressed, a que cuando se participa en actividades teatrales, «they [los participantes] will no longer assume a passive, expectant attitude but instead a critical comparative one» (Boal, 1998). Por tanto, es esencial que las artes escénicas se conviertan en la herramienta, el motor de este desarrollo del sentido crítico y cambio social, y que sean, al mismo tiempo, el motor democratizador en términos de participación de la diversidad y cohesión del tejido social.